FOMIPYME (Fondo Colombiano de Modernización y Desarrollo Tecnológico de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas) en conjunto con Acción Social (Agencia Presidencial para la acción social y la cooperación internacional) y empresas del país, abren convocatorias públicas para financiar proyectos, programas y actividades y para fomentar la creación y el desarrollo de Mipymes sostenibles.
Dentro de las convocatorias abiertas, una fue un programa cuyo objetivo era la capacitación de personas desplazadas de sectores rurales colombianos para formar microempresas, a partir de actividades que realizaban antes de ser desplazados o alguna preferencia en específico.
La capacitación estaba conformada por cursos de contabilidad, administración, mercadeo y otras materias relacionadas con la misión de cada microempresa; dirigida a desplazados cuyos niveles de educación eran a lo sumo la básica primaria.
Esta capacitación duró un año con una intensidad de 3 horas cada 15 días (el manejar un horario con más horas, era muy pesado para los estudiantes).
Entre las motivaciones de las personas para las cuales estaba diseñada la capacitación se encontraba desde aquel que solamente iba a recibir el beneficio económico, el refrigerio de cada clase hasta el deseo de mejorar su calidad de vida de manera prolongada no por unos cuantos meses.
Las personas que hicieron parte de la capacitación fueron: director del proyecto, asesor empresarial (docente), psicóloga y una secretaria (persona encargada primordialmente de recordarles a los estudiantes que tenían clase).
El desarrollo de los contenidos se hacía con un lenguaje muy cotidiano para que ellos comprendieran de inmediato su significado, los conceptos eran construidos por todos y no les gustaba aquellos conceptos que fueran dados. Partían de situaciones comunes para ellos y a partir de esas situaciones construían con la colaboración de todos los conceptos necesarios, por lo cual no se manejaba ningún texto base, sino guías diseñadas exclusivamente para ellos. Al principio eran muy tímidos a la integración y participación en clase, pero ya después de 4 meses se vieron avances en la colaboración grupal. En ocasiones las clases se tornaban de escucha porque tenían unas situaciones personales muy difíciles y ese entorno de clase, les ayudaba a olvidar su realidad, como dijo uno de los participantes: “yo aquí no he aprendido nada, pero por lo menos me distraigo”, les encantaba las dramatizaciones en clase, los videos, las lecturas, actividades de recorte (manualidades).
Inicialmente, los docentes no decían directamente las cosas que percibían en sus estudiantes por temor a ofenderlos o que se sintieran incómodos (aspectos de cuidado personal, manejo de vocabulario y realización de actividades), pero a medida que empezaron a conocerse, los docentes descubrieron que los estudiantes apreciaban y tomaban en cuenta los comentarios que les hacían.
En la construcción grupal, les gustaba sentirse parte de la actividad en cuestión y les motivaba cuando sus aportes eran tomados en cuenta ante todo el grupo. Les gustaba ser parte de las elecciones para el grupo y en sus aportes dejaban ver cómo asociaban sus vivencias con los comentarios de un vecino, los programas de televisión: noticieros y telenovelas. Al final de la capacitación, de 120 personas, 70 formaron su microempresa, reconocieron y apreciaron la labor de los docentes, su colaboración, ayuda y escucha.

Análisis del contexto
En este contexto se observan las necesidades de aprender a partir del entorno personal, del descubrir, del explorar y cómo el aprendizaje está motivado por las vivencias y necesidades personales, a partir de su experiencia y la de otros. El trabajo en equipo ayuda a mejorar el aprendizaje y la competitividad, se promueve el intercambio de experiencias, se fortalecen tejidos sociales para generar fuentes de empleo. Se observa que aprenden lo que necesitan para mejorar su calidad de vida.
Dependiendo de las necesidades dadas por la situación económica y política nacional se moldean las necesidades personales y así mismo se modelarán sus deseos de aprendizaje.
Aunque este contexto no fue mediado por las TIC, se observa como el entorno social, político y cultural, hacen que esta sociedad sea de aprendizaje, “hay dos tendencias que hacen que estas sociedades sean de aprendizaje: se pasa de un esfuerzo educativo centrado en la imitación, repetición y memorización a otro enfoque de descubrimiento y que el énfasis actual sea el propio aprendizaje como producto de diferentes procesos, lenguajes y escenarios” (Orozco).
De igual manera, como la educación se volverá ella misma, como todo el modo de producción y transmisión de la sociedad, buscará la flexibilidad adaptativa, impulsará al individuo al integrarse (en redes-no necesariamente), a cumplir funciones más especializadas, pero a la vez más variadas y múltiples (Brunner).
Se observan las características del aprendizaje no formal:
Se realiza de manera más libre, no se restringe a una institución, implica una estructura de objetivos, se legitimiza en la capacidad de aprendizaje del individuo y en la posibilidad de ofertar educación en otros escenarios, el enfoque va ligado al cumplimiento de objetivos (Orozco).
Aprenden a partir de la experiencia de otros, porque a pesar de no haber cursado una educación básica (en la mayoría de los casos) aprendían a manejar el dinero, a tomar decisiones de productividad en su microempresa tenían diversas fuentes de aprendizaje. Aprendieron a diseñar estrategias de acuerdo a sus escenarios regionales y a sus necesidades, hubo participación comunitaria. Definitivamente, el fin de la educación es preparar para la vida de la sociedad cambiante (Gutiérrez Martin) y es una herramienta de transformación social (Alfonso Gutiérrez –Alfabetización digital)
También, se observa como la relevancia de los medios y su papel en los procesos de enseñanza está condicionada con el contexto o situación educativa (Manuel Area Moreira, Introducción a la Tecnología Educativa).
Se podría afirmar que los materiales impresos representan la tecnología dominante y hegemónica en gran parte de los procesos de enseñanza-aprendizaje que se producen en los contextos de aprendizaje.
Esta es una sociedad del conocimiento, ciudadanos con capacidad para tomar conciencia y actuar sobre su contexto, cuyo conocimiento es una mezcla de vivencias, experiencias y valores que sirven para la incorporación de nueva información; y su fuente principal es la interacción y la comunicación o intercambio de información.